¿Tu creatina Creapure® es realmente auténtica o podrías estar tomando una falsificación?

¿Tu creatina Creapure® es realmente auténtica o podrías estar tomando una falsificación?

La creatina monohidrato es, probablemente, uno de los suplementos que menos presentación necesita a estas alturas. Se utiliza desde hace décadas, se ha estudiado muchísimo y sabemos que puede ayudarnos a mejorar el rendimiento en esfuerzos de alta intensidad y a favorecer las adaptaciones al entrenamiento. Si entrenas con cierta frecuencia, es bastante probable que en algún momento hayas tenido un bote de creatina en casa.
Y seguramente también hayas visto algo que aparece cada vez en más productos: el famoso sello Creapure®.
Para mucha gente, encontrar ese pequeño logotipo en el envase es sinónimo de “esta es buena”. Y tiene sentido que sea así, porque Creapure® se ha ganado una reputación importante dentro del sector. El problema viene cuando damos por hecho que cualquier bote que lleve ese sello es automáticamente auténtico.
Porque no siempre es tan sencillo.
Y precisamente por eso queremos hablar de algo que creemos que cualquier persona que compre creatina debería conocer: cómo comprobar que una creatina que lleva el sello Creapure® es realmente lo que dice ser.

Empecemos por lo básico: ¿qué es Creapure®?

Creapure® no es una creatina diferente a la creatina monohidrato que conocemos. No es una molécula nueva ni una creatina que el cuerpo utilice de una manera completamente distinta. Es, en realidad, una marca registrada de creatina monohidrato fabricada por Alzchem Trostberg GmbH en Alemania.
La diferencia está en cómo se fabrica esa materia prima, en los controles a los que se somete y, sobre todo, en la trazabilidad que existe detrás del producto.
Creapure® se fabrica en las instalaciones de Alzchem en Trostberg, Alemania, y el fabricante declara una pureza mínima del 99,9 %. Además, los lotes son sometidos a controles analíticos y existen sistemas de control de calidad y seguridad alimentaria durante el proceso de producción.
Esto es importante porque muchas veces hablamos de “creatina” como si todas las materias primas fueran exactamente iguales en todos los sentidos. La molécula de creatina monohidrato, evidentemente, es la misma. Pero cuando compramos un suplemento también
estamos comprando algo más: quién lo ha fabricado, dónde, bajo qué controles y qué garantías tenemos sobre lo que contiene.
Ahí es donde Creapure® tiene su principal valor.
Y también es una de las razones por las que podemos encontrar creatinas con precios diferentes.

¿Entonces una creatina que no sea Creapure® es peor?

No necesariamente.
Este punto nos parece especialmente importante porque tampoco queremos caer en el típico mensaje de “si no lleva Creapure®, no sirve”. No es así.
La creatina monohidrato tiene una cantidad enorme de evidencia científica detrás y no necesita llevar el sello Creapure® para funcionar. Una creatina monohidrato de un fabricante fiable, con una composición adecuada y unos buenos controles de calidad puede ser perfectamente válida.
Creapure® aporta algo diferente: una materia prima concreta, fabricada por un fabricante concreto y con unos estándares y una trazabilidad determinados.
Por eso una creatina Creapure® puede tener un precio superior. No estamos pagando simplemente por una pegatina en el bote. Hay un proceso de fabricación, controles, certificaciones y un sistema que permite conocer el origen de esa materia prima.
Ahora bien, aquí aparece una pregunta bastante más interesante:
¿Qué ocurre si alguien utiliza el logotipo de Creapure® sin estar utilizando realmente Creapure®?

Sí, también hay que tener cuidado con esto

Cuando una marca utiliza Creapure® como materia prima, no puede simplemente coger el logotipo de Internet, ponerlo en su etiqueta y empezar a vender.
Creapure® es una marca registrada y su utilización está vinculada a fabricantes y productos autorizados. Para ayudar al consumidor a comprobarlo, existe un sistema de identificación que permite verificar los productos que utilizan esta materia prima.
Y aquí es donde entra en juego algo que probablemente hayas visto alguna vez en un bote de creatina y no le hayas prestado demasiada atención: el código QS.
El sello oficial de Creapure® incorpora un código de seis dígitos. Ese código puede introducirse en la página oficial de Creapure® para comprobar la información asociada al producto y verificar que pertenece a su red de socios.
Es una comprobación que lleva muy poco tiempo y que, si estás comprando una creatina por el hecho de que lleva Creapure®, merece la pena hacer.
Porque imagina que compras una creatina de una determinada marca, buscas el código QS que aparece en el envase, lo introduces en la página oficial y la información que aparece no corresponde con el producto que tienes delante. Puede que haya una explicación relacionada con el producto, el fabricante o el formato, pero desde luego no es algo que debamos ignorar.
En ese caso, lo sensato es guardar el envase y el comprobante de compra y ponerse en contacto con el establecimiento donde se adquirió el producto y con Creapure® para comprobar qué está ocurriendo.
La idea no es que salgamos de aquí pensando que tenemos que desconfiar de cualquier bote de creatina. Todo lo contrario. Se trata simplemente de conocer una herramienta que existe y utilizarla cuando tenemos dudas.

Una comprobación que te puede llevar menos de un minuto

Si tienes ahora mismo una creatina Creapure® en casa, puedes hacer la prueba tú mismo.
Mira el envase y localiza el sello de Creapure®. Comprueba que aparece el código QS de seis dígitos y entra en la página oficial de Creapure® para introducirlo.
La información que obtengas debería permitirte verificar que el producto está relacionado con un fabricante o socio autorizado y que los datos tienen sentido con el producto que has comprado.
Si no encuentras el código, si el sello presenta un aspecto extraño o, especialmente, si al introducirlo los datos no coinciden con lo que tienes delante, lo mejor es no quedarse simplemente con la duda.
Una falsificación no tiene por qué ser necesariamente algo evidente. Precisamente por eso existen estos sistemas de identificación.
Y tampoco debemos olvidar algo bastante sencillo: el sitio donde compramos importa.
Comprar un suplemento en una tienda especializada, en la web oficial de una marca o en un distribuidor conocido no nos garantiza absolutamente todo, pero sí nos da muchas más garantías que comprar un producto de procedencia desconocida porque aparece con un precio increíblemente bajo en una página que no conocemos.

¿Y por qué una creatina puede costar 15 € y otra 30 €?

Esta es probablemente una de las primeras preguntas que nos hacemos cuando empezamos a comparar productos.
La respuesta no es simplemente “porque una es mejor”.
Hay muchos factores detrás del precio de un suplemento: el fabricante de la materia prima, el proceso de producción, los controles de calidad, el envasado, el transporte, la distribución, la marca y, por supuesto, el margen comercial.
En el caso de una materia prima como Creapure®, existe además un fabricante concreto detrás del producto y unos controles específicos sobre esa materia prima. Eso no quiere decir que una creatina más barata sea mala ni que una creatina más cara sea automáticamente mejor. Lo que sí creemos que merece la pena hacer es mirar un poco más allá del precio.
Porque cuando encontramos una oferta que parece demasiado buena para ser verdad, especialmente si estamos hablando de un producto que normalmente conocemos y cuyo precio habitual es bastante superior, merece la pena preguntarse por qué.
Puede ser simplemente una promoción. Puede ser una liquidación. Puede haber muchos motivos perfectamente normales. Pero también puede ser un producto de procedencia dudosa. Y entre comprobarlo durante un minuto o descubrirlo después de haber estado tomando un producto durante meses, nosotros lo tenemos claro.

La creatina que tomas todos los días merece un poco de atención

La mayoría de las personas que utilizan creatina no la compran pensando en tomarla durante una semana.
Es un suplemento que puede formar parte de nuestra rutina durante mucho tiempo. Meses, años e incluso de manera continuada. Por eso creemos que tiene bastante sentido que, además de preguntarnos cuántos gramos tenemos que tomar o a qué hora debemos hacerlo, nos preocupemos también por saber qué estamos comprando y de dónde procede.
No hace falta convertir la suplementación en una investigación cada vez que compramos un bote. Tampoco necesitamos comprar siempre el producto más caro del mercado.
Simplemente hay que utilizar un poco de sentido común: elegir marcas conocidas, comprar en establecimientos o páginas de confianza, revisar el etiquetado y, si estamos pagando específicamente por una materia prima como Creapure®, comprobar que realmente estamos ante un producto autorizado.
Y si encuentras una oferta espectacular, disfruta de ella si tiene sentido, pero antes de sacar la tarjeta, comprueba un poco más.
Porque en suplementación, como en muchas otras cosas, nadie regala nada.

Nuestro consejo

Desde Nutrición LR siempre intentamos verlo de una manera muy sencilla. No creemos que haya que comprar el suplemento más caro simplemente porque tenga más nombres, más sellos o un envase más llamativo. Creemos que hay que saber qué estás comprando y confiar en quién te lo está vendiendo.
En el caso de la creatina, la monohidrato sigue siendo una de las opciones con mayor respaldo científico. Y si eliges una creatina que utiliza Creapure®, tienes además la posibilidad de comprobar la procedencia de esa materia prima mediante su sistema oficial de identificación.
Así que si tienes una en casa, puedes hacer algo muy sencillo: busca el sello, localiza el código QS y compruébalo.
Son unos segundos.
Y cuando hablamos de algo que vas a tomar de forma habitual durante mucho tiempo, creemos que merece la pena dedicarlos.
Porque al final, la calidad no consiste únicamente en pagar más.
Consiste en saber qué estás tomando.

Regresar al blog

Deja un comentario